laboratorio al mercado

Una buena idea científica no siempre se convierte en una empresa de éxito.

Entre un descubrimiento, una tecnología validada y un producto capaz de llegar al mercado existe un recorrido complejo en el que intervienen numerosos factores: financiación, talento, infraestructuras, regulación, propiedad intelectual, capacidad industrial y acceso a clientes.

En las Ciencias de la Vida, este recorrido puede ser especialmente largo. Desarrollar nuevas soluciones biotecnológicas requiere investigación, validación y, en muchos casos, procesos regulatorios y de escalado que necesitan inversiones importantes antes de que llegue el retorno comercial.

Por eso, uno de los grandes retos del ecosistema no consiste únicamente en generar conocimiento, sino en crear las condiciones necesarias para que ese conocimiento pueda convertirse en actividad empresarial.

El reto del escalado

Muchas empresas de Ciencias de la Vida nacen vinculadas a un grupo de investigación, una universidad o un centro tecnológico. En sus primeras etapas, el objetivo suele ser demostrar que una tecnología funciona y validar su potencial.

Pero llegar al siguiente nivel requiere recursos adicionales.

Pasar de un prototipo a una solución comercial puede implicar desarrollar procesos industriales, realizar ensayos, obtener certificaciones, ampliar equipos, proteger la propiedad intelectual, construir canales comerciales o adaptar la tecnología a las necesidades de los clientes.

Es en esta fase cuando muchas empresas encuentran una de las principales barreras para su crecimiento: conseguir financiación suficiente para avanzar hasta la siguiente etapa.

Una inversión diferente

La biotecnología presenta además unas características que la diferencian de otros sectores tecnológicos.

Los ciclos de desarrollo suelen ser más largos y la incertidumbre puede ser mayor. Al mismo tiempo, las necesidades de inversión pueden aumentar considerablemente a medida que una tecnología avanza hacia la validación, la industrialización o el mercado.

Esto requiere una visión de la financiación adaptada a las particularidades de las Ciencias de la Vida y una mayor conexión entre empresas, inversores, administraciones y entidades de apoyo.

No se trata únicamente de conseguir recursos para iniciar un proyecto. El desafío está en garantizar que las empresas puedan encontrar financiación en las diferentes etapas de su desarrollo.

Infraestructuras y capacidades para crecer

La financiación es fundamental, pero no es el único elemento necesario.

Una empresa puede disponer de una tecnología prometedora y recursos económicos y, aun así, encontrar dificultades para acceder a determinadas infraestructuras o capacidades especializadas.

Laboratorios, instalaciones de escalado, equipamiento científico, espacios de producción, servicios regulatorios o conocimiento especializado pueden resultar determinantes para avanzar.

Por ello, fortalecer el ecosistema también significa facilitar el acceso a estas capacidades y evitar que las empresas tengan que buscar fuera de Asturias todos los recursos necesarios para crecer.

Conectar ciencia, empresa y financiación

Cerrar la distancia entre investigación y mercado requiere conectar mejor a los diferentes actores.

Universidades y centros de investigación aportan conocimiento y talento. Las empresas aportan capacidad para transformar ese conocimiento en productos y servicios. Los inversores proporcionan recursos para acelerar el crecimiento. Y las administraciones pueden contribuir creando un entorno favorable, facilitando infraestructuras, financiación y programas de apoyo.

Cuando estas piezas funcionan de manera coordinada, aumenta la capacidad del ecosistema para convertir innovación científica en actividad económica.

Una oportunidad para Asturias

Asturias cuenta con una base científica, tecnológica y empresarial sobre la que seguir construyendo. En los últimos años han surgido nuevas empresas y proyectos innovadores en ámbitos muy diversos de las Ciencias de la Vida, mientras se han reforzado las conexiones entre empresas, centros de conocimiento e instituciones.

El siguiente paso es conseguir que estas capacidades puedan crecer.

Para ello será necesario seguir trabajando en ámbitos como la financiación, la transferencia tecnológica, el acceso a infraestructuras, la internacionalización y la generación y retención de talento.

Precisamente estos son algunos de los aspectos que deberán abordarse desde una perspectiva conjunta dentro del I Plan Estratégico del sector de las Ciencias de la Vida en Asturias, impulsado por BIOASTURIAS en colaboración con el Principado de Asturias a través de la Agencia Sekuens.

Del potencial a la realidad

El futuro de las Ciencias de la Vida en Asturias no dependerá únicamente de nuestra capacidad para generar conocimiento, sino de nuestra capacidad para convertir ese conocimiento en empresas, productos, servicios y soluciones que lleguen al mercado.

Para conseguirlo será necesario seguir construyendo un ecosistema capaz de acompañar a las empresas en todas las etapas de su recorrido: desde la investigación y la creación hasta el crecimiento, la internacionalización y la consolidación.

El potencial existe. El reto ahora es crear las condiciones para que pueda desarrollarse plenamente.