Entrevista realizada en el Diario El Comercio a Mateo Tuñón, gerente de Bioasturias.

Asturias está viviendo una transformación económica silenciosa pero profunda. A su histórica identidad industrial, marcada durante décadas por la siderurgia, la minería o la agroalimentación, se suma hoy un nuevo generador de desarrollo: la biotecnología. Este campo, que combina conocimiento científico y capacidad tecnológica para mejorar la salud, el medio ambiente o la producción alimentaria, se consolida como una de las grandes palancas de crecimiento en todo el mundo, y también en Asturias.

La biotecnología, más allá de solamente un sector, es una suma de tecnologías que están al servicio de las ciencias de la vida. Un conjunto de herramientas que permiten aplicar el conocimiento biológico para resolver problemas en ámbitos tan diversos como la salud, la alimentación, la agricultura, la ganadería, la industria o el medioambiente. Así, hablar de sector bio o biotecnológico significa incluir a un conjunto muy amplio de sectores, muchos de ellos estratégicos y de alto valor para Asturias.

Un sector con impacto constante

Las ciencias de la vida y de la salud tienen un rasgo diferencial frente a otros sectores económicos: su importancia para la sociedad es siempre máxima. No depende de ciclos geopolíticos, de modas tecnológicas ni de crisis puntuales. La pandemia de COVID-19 evidenció su valor estratégico, pero, más allá de emergencias, la biotecnología sigue siendo esencial para afrontar los grandes retos globales, desde el envejecimiento de la población hasta la sostenibilidad alimentaria o la medicina personalizada.

Además, se trata de un sector que genera un amplio consenso: pocos ámbitos despiertan tanta unidad como la inversión en ciencia y salud.

Una tecnología joven, pero amplia y en expansión

El tejido biotecnológico asturiano es relativamente joven, aunque ya existen casos de éxito que demuestran su madurez creciente, incluso con nuevos productos desarrollados en Asturias presentes en más de 50 países, impulsados por empresas como Micrux Technologies, TermoSalud, Ortoibérica, Nanoker, Metrohm Dropsens o Nanovex. Además de las más jóvenes, existen también bioempresas que llevan más de 40 años en Asturias, ampliamente conocidas, y que son referencias mundiales en sus campos, como Bayer, Industrias Roko o Agar de Asturias, entre otras.

Esta diversidad empresarial es uno de los principales activos del sector. En Bioasturias conviven startups de diagnóstico, terapias avanzadas o tecnología sanitaria, como Neurostech, Plabite o Microviable; empresas de fabricación y distribución de material sanitario y robótica, como Propharex, Loutkar Robotics o i4life; compañías agroalimentarias y de biotecnología industrial, como Neoalgae o FourStrain; entidades con un marcado impacto ambiental, como Taxus Medioambiente, Bosquia o Ence Energía y Celulosa; o compañías tecnológicas con aplicaciones en ciencias de la vida, como Aritium, UpIntelligence o DreamGenics, entre otras. Todas ellas comparten un denominador común: el uso del conocimiento científico como motor de generación de valor.

Biotecnología más allá de la salud: hibridación con sectores tradicionales

La biotecnología no se limita al desarrollo de nuevos fármacos o dispositivos médicos. Está presente en procesos tan cotidianos –y tan asturianos– como la producción de sidra o vino, donde las levaduras son protagonistas; en la mejora genética de cultivos tradicionales como la faba asturiana; en la optimización de la producción ganadera o en la reducción del impacto ambiental de procesos industriales.

Esta versatilidad convierte a la biotecnología en un aliado natural de sectores tradicionales como la agroalimentación, la ganadería, la industria o incluso la defensa. Lejos de competir con ellos, la biotecnología los moderniza, mejora su eficiencia y abre nuevos nichos de mercado. Conectar la biotecnología con los sectores tradicionales puede multiplicar la competitividad regional. En este sentido, el sector bio no sustituye la identidad económica histórica de Asturias, sino que la proyecta hacia una nueva etapa basada en sostenibilidad, innovación y alto valor añadido.

Laboratorio de un asociado a Bioasturias

Retos del sector: escalado, financiación y visión a largo plazo

Como todo sector intensivo en I+D, uno de los principales desafíos de la biotecnología es el escalado empresarial. Muchas compañías nacen como pymes altamente innovadoras y convertir ese conocimiento en proyectos rentables y competitivos requiere tiempo y financiación.

Por ello, el otro gran reto es el cambio de mentalidad sobre los plazos y expectativas. Las ciencias de la vida y de la salud no funcionan bajo lógicas cortoplacistas. El retorno económico, aunque potencialmente muy elevado, requiere tiempo. Es necesario que tanto la administración pública como los financiadores privados (bancos, inversores, fondos…) apuesten por estrategias estables, con una visión de medio y largo plazo. La biotecnología requiere paciencia, pero también ofrece resultados sólidos y de alto impacto social y económico.

Hitos recientes de la biotecnología asturiana

En el ámbito empresarial, algunos hitos han situado a la biotecnología asturiana en el mapa internacional durante el 2025: Pragmatech AI Solutions se ha convertido en la primera empresa del mundo en obtener el marcado CE para una solución de ayuda a la prescripción de antibióticos basada en inteligencia artificial y conocimiento clínico experto. TESIS Medical Solutions ha logrado reducir hasta un 35% las listas de espera en hospitales que usan su tecnología. AsturBiotech ha desarrollado aplicaciones pioneras en España de rescate genético y reproducción asistida animal para apoyar a ganaderos, y empresas como Recog Analytics, han contado con el respaldo de multinacionales como AstraZeneca y Microsoft para el desarrollo de soluciones que humanizan la atención sanitaria mediante inteligencia artificial. También se han consolidado las relaciones comerciales internacionales de empresas asturianas como Nanoker, compañía con dispositivo médico y producto sanitario propio, que se ha afianzado como proveedor hoEl sector mologado de multinacionales como Siemens Healthineers.

El año 2025 ha sido especialmente relevante para Bioasturias, que ha pasado de unas 30 a cerca de 50 entidades socias, reflejando el dinamismo y crecimiento del sector. Este avance ha venido acompañado del reconocimiento oficial de Bioasturias como Clúster del Principado de Asturias, al representar un sector que supera el 1% del PIB regional.

Asimismo, el apoyo institucional al sector se ha materializado en 2025 a través de la creación de INCIVAsturias, la Incubadora de Alta Tecnología en Ciencias de la Vida, desde la que Bioasturias, de la mano del Principado a través de la Agencia Sekuens, apoyará al sector con infraestructuras críticas (salas blancas, laboratorios de cultivo celular y de escalado a producción) y con servicios especializados de alto valor.

También el ecosistema bio asturiano ha sido en 2025 y es constantemente apoyado por algunos actores clave, como el ISPA-FINBA, que impulsa la investigación biomédica y la conecta con las empresas y el sistema sanitario; la Universidad de Oviedo, como generadora de talento, conocimiento y transferencia tecnológica; y el CEEI Asturias, como entidad de referencia en la creación, acompañamiento y escalado de nuevas empresas innovadoras.

El papel de Bioasturias: la biotecnología como pilar del futuro de Asturias

Bioasturias tiene la vocación de ser el punto de encuentro entre empresas, conocimiento, administraciones y sociedad. Nuestra función va más allá de ser la voz del sector: apoyamos empresas para que crezcan en el mercado, impulsamos proyectos de I+D+i, facilitamos conexiones públicoprivadas dentro y fuera de Asturias, contribuyendo a posicionar al Principado como una región innovadora, con capacidad científica y tecnológica propia.

La biotecnología representa una oportunidad histórica para diversificar la economía asturiana, generar empleo cualificado y construir un modelo de desarrollo para nuestra región. Del mismo modo que en su día la siderurgia o la minería definieron una etapa clave en el Principado, el sector bio está llamado a convertirse en uno de los pilares del nuevo futuro económico de Asturias, basado en el conocimiento, la innovación y la colaboración.